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¿Por qué usamos la Huella de Carbono como indicador de sostenibilidad?

¿Por qué usamos la Huella de Carbono como indicador de sostenibilidad?

La Huella de Carbono es una cuantificación de la cantidad de emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) que se emiten con motivo de una actividad en concreto. Estas emisiones GEI se miden en kilos de dióxido de carbono (CO2) equivalente, es decir, se equiparan las emisiones de los GEI con las emisiones de CO2 que representarían. Para obtener estos valores - los de las emisiones GEI - debe realizarse primero un Análisis del Ciclo de Vida (ACV) de la actividad, es decir, se debe analizar la actividad en su marco global y medir las emisiones en cada uno de los puntos críticos en los que se pueda estar emitiendo GEI. 

 

Un ejemplo sería medir la Huella de Carbono que tiene la fabricación de un producto. Para cuantificarla generalmente se analizan las emisiones en todos los puntos de la cadena productiva mediante un ACV, desde la adquisición de las materias primas hasta su depositación en forma de residuo. Este ACV exhaustivo se conoce como "de la cuna a la tumba" (from cradle to grave) puesto que se analiza el producto desde su origen hasta su final de vida. Para muchos productos, sin embargo, no es posible elaborar un análisis real del final de vida del producto (por ejemplo, muchas veces no se conoce quién es el consumidor) y en esos casos se realiza un ACV "de la cuna a la puerta" (from cradle to gate) que incluiría todos los procesos desde la adquisición de las materias primas, la fabricación y empaquetado hasta la puerta de la empresa por donde sale en dirección al cliente.

La Huella de Carbono es, por lo tanto, un barómetro que sirve para valorar la contaminación que genera una actividad o la fabricación de un producto en cada una de sus estapas.

 

Esquema de los procesos incluidos en el estudio from cradle to grave. Imagen de CSDS Pratt - Center for sustainable Design Strategies

 

 

 

El caso de Ciclic y Granic

Los productos de GCR Group tienen certificada su Huella de Carbono. Esto significa que se ha realizado el ACV de los productos from cradle to gate acorde con lo estipulado por la ISO 14040 y 14044. Aplicando la norma PAS2050, se han obtenido las emisiones de CO2 de toda la gama de productos de GCR Group. La Huella de Carbono obtenida a través del ACV ha sido certificada por TÜV Rheinland.

 

Los resultados muestran una Huella de Carbono muy inferior a la que tienen los polímeros vírgenes convencionales. Así por ejemplo, para la fabricación de una tonelada de Granic 422 se emiten un 81% menos emisiones de CO2 que para fabricar la misma cantidad de polietileno (PE).   

 

Ejemplos de reducción de COde la materia prima al añadir distintos grados de Granic. 

 

 

Pero, ¿por qué la Huella de Carbono de los productos de GCR Group es tan baja?

 

La baja Huella de Carbono nace fruto de una extensa política de sostenibilidad del grupo, en la que el medio ambiente se sitúa en el centro de todas las actividades. Este bajo impacto se sustenta en las siguientes acciones:

 

* Origen de la materia prima. Algunos de los productos de GCR Group continenen minerales (Carbonato Cálcico, talco). Los minerales son elementos naturales que se encuentran en la naturaleza de manera extensa. Otra de las materias primas principales con las que trabaja el grupo son las mermas post-industriales y petroquímicas, un residuo que iba a ser incinerado y que al recuperarlo en GCR Group, se le da una segunda vida.

 

* Localización. La empresa se encuentra a menos de 40 kilómetros del 90% de sus proveedores, hecho que repercute positivamente de manera directa en las emisiones de CO2 asociadas al transporte. 

 

* Producción. Gracias a la tecnología patentada Irtion, la energía se utiliza de manera más eficiente, por lo que el consumo energético disminuye. GCR Group, además, utiliza fuentes de energía renovables.

 

* Packaging. El packaging de Granic está fabricado con el mismo material, reduciendo así considerablemente la Huella de Carbono del envase.

 

Esta reducción de las emisiones de CO2 en la materia prima afecta directamente a las emisiones del producto final. Si además el cliente utiliza Granic, la Huella de Carbono es aún menor, pues el mineral tiene una termoconductividad elevada que permite que el material se caliente y enfríe más rápido, por lo que el productor consumirá menos energía para la fabricación. 

 

Todos estos factores consiguen que Granic y Ciclic sean soluciones sostenibles para el sector plástico.

 

 

En definitiva, la Huella de Carbono permite evaluar de manera objetiva y quantitativa el impacto ambiental que tiene un producto o actividad.